El nuevo temor del siglo XXI: la nomofobia

Por: Paula Martínez de Anguita
En los últimos años la Economía ha creado una necesidad de tener una conexión interpersonal cada vez más grande. Se creía que Google iba a ser la empresa que abriría las puertas de una información instantánea y directa. Se equivocaban. Ha sido el teléfono móvil. Tan sólo con deslizar las yemas de los dedos por una pantalla podemos llegar a casi cualquier tipo de información. Este aparato de vital importancia para nosotros ha hecho que la tasa de su uso en España supere a la china o estadounidense.

Esta herramienta ya es casi como una extensión del cuerpo. Y a veces es tan importante que se sufre un constante temor a perderlo o al bib bib de la batería. Estos miedos irracionales como el de salir de casa sin él, ya tiene nombre, nomofobia. No es sólo sufrimiento sino ansiedad por no poder estar en contacto 24h con el mundo. Esta palabra viene del inglés no Mobile Phone phobia. No es algo a tomarse a la ligera. Un 53% de la sociedad española lo padece.
Las empresas telefónicas se enriquecen. ¿Pierdes un móvil?, 100€ más que salen del bolsillo, ¿un cargador? pues otros 20€. Se crea más empleo con estos pequeños despistes. Y estas empresas para que se siga consumiendo crean una necesidad de comprar, informarse y compartir más. Entonces, si las empresas quieren enriquecerse y la sociedad comunicarse ¿quién es responsable de este temor?


Descargas ilegales

Por Pablo Garcés.
Hace no mucho tiempo cuando a cualquier persona se le antojaba ver una película, debía salir a la calle al video club a alquilarla. La sociedad ha ido cambiando y las comodidades con ella, por lo que los video clubs cierran para dar paso a las nuevas tecnologías, internet. Existen numerosas páginas web cuya finalidad es proporcionar al público una serie de enlaces para poder ver una película. Actualmente se considera ilegal subir a la nube cualquier película debido a que los derechos de autor de estas, prohiben ser copiadas y filtradas a la red. La gente solo quiere ver películas sin tener que moverse, que se lo den todo hecho para la comodidad absoluta, y por ello recurrimos a estas webs y participamos de la ilegalidad sin saberlo o sin querer saberlo. Estas páginas son cerradas cada vez que son denunciadas y tienen una resolución judicial.
¿Es adecuado cerrar estas páginas como lo están haciendo y que permanezca siendo ilegal o es mejor que el cine se adapte a las nuevas comodidades del público?


Transporte compartido ¿sí o no?

Por Rubén Fuentes.
La aplicación móvil “Uber”, que pone en contacto a conductores particulares con usuarios ha sido prohibida en España tras la denuncia de Asociaciones de Taxi por competencia desleal. Aunque continua operando de forma normal.
Este servicio propone compartir los gastos de los trayectos resultando más económicos. A cambio la empresa obtiene un 20% del precio acordado.
Existe una falta de regulación ante este tipo de servicios , es difícil regular si se trata de una actividad comercial, que requeriría licencia o un transporte privado entre conocidos.
Esto ha creado tal controversia que no solo en España , sino a nivel mundial se ha puesto en duda la legalidad de su uso.
¿Es acertada la decisión de prohibir la aplicación o consideráis que debería ser lícita esta nueva modalidad de transporte?


Fútbol, ¿deporte o negocio?

POR DANIEL SÁNCHEZ PONCE

El super agente portugués Jorge Mendes ha vuelto a las andadas provocando movimientos económicos de más de 300 millones de euros durante el mercado estival de fútbol, batiendo así todos los records de ganacias con los traspasos de sus representados.
Según “El Economista”, cada vez que uno de sus jugadores representados cambia de equipo Jorge Mendes se embolsa un 10% del total de su traspaso, de manera que habría ingresado más de 30 millones de euros en traspasos.
Este, apriori, desconocido agente portugués gestiona más de 80 futbolistas de primer nivel como: Cristiano Ronaldo, Diego Costa, Falcao, Di Maria…, lo que lleva a adquirir un nivel de importancia descomunal. Desde el punto de vista del futbolista, Jorge Mendes significa la mejor inversión para que un jugador cobre lo máximo posible dentro de un equipo, al igual que significa la mejor opción para jugar en equipos galácticos (Real Madrid, F.C. Barcelona…).
Aparentamente, parece de locos rechazar dicha propuesta, pero si miramos la verdadera intención del portugués, no es tan espectacular como podemos pensar. Lo primero, sus honorarios suponen un 10 % de tu salario neto, una notable cantidad de dinero. Lo segundo, es que al tener tanto prestigio, Jorge sabe perfectamente lo que le conviene a un jugador. Sin embargo, y ¿si a ti no te interesa esa propuesta?, ¿insinuas que Jorge solo trata a sus futbolistas como un simple intermediario para su negocio?. Pues estás en lo cierto.
Llegados a esta situación, vemos que no tenemos ni voz ni voto en las decisiones de nuestra carrera futbolística. Así que la inicial propusta irrechazable, ahora se asemeja a las más dura esclavitud, como si del modelo de Lenin, en la revolución rusa, se tratase. Como ejemplo, Falcao: “mi sueño es jugar en el Real Madrid, y ese es el único equipo donde quiero estar”. 1 de Septiempre de 2014, Falcao ficha por el Manchester United. Es evidente que el Manchester United no tiene “malos tratos” con Jorge. Además, la buena situación financiera del club ha permitido a Jorge llevar a Ángel Di Maria al Manchester y trabaja en un posible regreso de Cristiano Ronaldo al Manchester.
Cabe destacar que capital no le falta al agente ya que ha decidido invertir en la compra de nuevos y prometedores futbolistas. Pero ¿para qué?. Como es obvio sólo busca obtener un grandisima renta. Supongamos que al ser agente gana una gran suma de dinero negociando contratos. Si no solo es el agente, sino el dueño del jugador, sería muy superior la cantidad embolsada.
Afortunadamente para todos, la Fifa va a crear una ley en contra de la propiedad directa de una sola persona sobre un jugador, de modo que solo el club pueda tener plenos derechos sobre el futbolista.
Para concluir, la FIFA debería controlar que personas como Jorge Mendes, no tengan la relevancia que ha adquirido en el mundo del fútbol y no hagan de este bonito deporte un negocio lleno de fraudes y sucias amistades.


Informe Lagares

h18058_aPOR GOOSEMAN

Parece que después de haber taponado la hemorragia del enfermo (España) en términos de déficit por la via de la subida de impuestos durante los dos últimos años, toca el período de reflexión.

El gobierno encargó, hace ya unos cuantos meses, allá por el mes de Junio del año pasado, a un grupo de expertos, que le contara qué se podría hacer para poner orden en el caos. El encargo tenía al menos dos líneas rojas: por una lado simplificar el mapa impositivo español, tanto para personas físicas como jurídicas, y por otro que no cayera la recaudación. Dentro de esas líneas, el grupo de estudiosos deberían moverse

Después de numerosas sesiones, todo el trabajó catalizó en un “pequeño” tocho de más de 400 páginas. Si hay algún curioso que se lo quiera leer, dejo a vuestra disposición el enlace donde poder descargarlo

http://www.fiscal-impuestos.com/files-fiscal/informe-lagares.pdf

De las muchas propuestas e iniciativas que indican, hay una que me parece especialmente significativa. Es la relativa a impuestos directos vs impuestos indirectos. ¿Qué os parece que se suba el IVA a, por ejemplo, la carne, que es un producto que compran tanto ricos como pobres? Parecería más justo que se bajaran los impuestos directos, léase el IRPF, a las rentas más bajas y se subieran a las más altas, ¿no os parece? Así, el que gana poco, le quedaría más dinero para consumir, entre otras cosas, artículos de primera necesidad como la comida.

Sin embargo, que unos señores tan listos lo hayan propuesto, ¿a qué pensáis que es debido? ¿es sólo para igualarnos con Europa? Es cierto que somos uno de los países de la unión europea con un tipo de IVA de los más bajos.

http://ec.europa.eu/taxation_customs/resources/documents/taxation/vat/how_vat_works/rates/vat_rates_en.pdf

Porque, aunque efectivamente, al IRPF de las rentas bajas, se propone una rebaja, también se propone al IRPF de las rentas altas. Pero claro, rebajar un 1% de poco, es poco pero un 1% de mucho, es más. ¿No os parece que no trata por igual a ricos y a pobres? ¿Qué plantearíais vosotros?


Ucrania, justicia, intereses. ¿Cómo debemos actuar?

POR JUAN RUBÉN JIMÉNEZ HDEZ

Es de verdad una lucha por los derechos humanos. Las sucesivas propuestas contra el gobierno debido a la ‘integración’ en la UE han radicado en la dimisión del mismo. Solo una mayoría está a favor de la integración en la Unión Europea, ¿cómo actuamos ante el resto de la población? En principio solo podremos llevar a cabo decisiones tomadas por la mayoría cuando no exista un conflicto de derechos con la opción elegida.

Veamos entonces las opciones que existen en el país. En primer lugar existe una gran deuda, que quiere ser respaldada por una gran entidad, como es la UE. Pero, ¿de verdad Ucrania quiere mantener esa relación en el tiempo?

Hasta aquí parece bastante justa la opción elegida por la mayoría ‘europea’. Pero, recordemos que (según describía una compañera Ucraniana) Ucrania lleva toda la vida con Rusia, ¿por qué se va a poner ahora a ‘tontear’ con la UE? es absurdo. Solo esta ‘tonteando’ porque necesita el rescate y solventar su deuda. ¿Es esto realmente justo? No, lo ideal sería que realmente se uniera a la UE por que se esté de acuerdo con el sistema político-económico de esta. Lo están los ciudadanos ‘pro-europeos’ de Ucrania.

Planteemos ahora otra cuestión. Supongamos que una de las dos fuerzas invade bélica o económicamente a Ucrania o una parte de ella. Obviamente una invasión no es justa sea como sea, y totalmente ilegítima. ¿Cómo debería actuar la otra fuerza en respuesta? En primer lugar no podemos contrarrestar la invasión, estaríamos invadiendo nosotros. En segundo lugar tampoco podemos dejar que eso suceda. ¿Cuál es el mejor de los males? Otra opción sería imponer aranceles y altos impuestos a la otra potencia. Pero ¿realmente Rusia va a cortar el gas a Europa y sostenerse con menos ingresos?, o al revés, ¿puede Europa mantenerse sin Rusia?. A ninguno de los dos le interesa hacer eso, pierden mucho. ¿Realmente porque no nos interese es legítimo no actuar ante un mal? Podemos pensar cualquier cosa, pero solo nos estamos lavando las manos.

¿Quién está invadiendo a quién?. Obviamente todos decimos que ha sido Rusia con el caso de Crimea, quieren recobrar el poder que tenían con la URSS. ¿Y no estamos nosotros legitimando la guerra económica?. Nos aprovechamos de Rusia para robarles a Ucrania cuando esta está en problemas y así ganar. ¿Por qué no va a usar Rusia sus armas?. No ha muerto nadie, nosotros les compramos ellos les conquistan. Cada uno se defiende con lo que puede ¿qué más da?


De la protección de datos a la prostitución de datos

Artículo publicado en El Confidencial con fecha 14/10/14

De la protección de datos a la prostitución de datos – Blogs de Menos tecnología y más pedagogía  http://bit.ly/1byvm7w

“Prostitución” proviene del latín “pro + statuere”, que originariamente significaba “poner o colocar algo delante” (en la fachada de una tienda), “exponer en público una mercancía” y, en general, “poner algo en venta”.

Recientemente han surgido varias noticias sobre iniciativas empresariales en las que se ofrecen servicios o descuentos a cambio de poder recopilar y utilizar los datos (o información de carácter personal) de los usuarios.

Por un lado, en diciembre AT&T anunció un plan llamado Internet Preferences, por el cual ofrecía a sus clientes (por ahora sólo en Austin, Texas) un descuento en la factura de fibra óptica a cambio de poder utilizar sus datos de navegación para ofrecerle publicidad adaptada a sus intereses, siempre con el compromiso de no cederlos a terceras empresas.

Están surgiendo distintas empresas y aplicaciones que ofrecen wifi gratis a cambio, no de publicidad, sino de poder utilizar los datos de navegación de los usuarios, siempre con su consentimientoPor otro lado, el pasado día 6 de enero, en el CES (Consumer Electronics Show) de Las Vegas, AT&T presentó su programa de “datos patrocinados” (o Sponsored Data), por el que los prestadores de servicios -que voluntariamente se adhieran- serían los que cargasen con el coste de la transmisión de datos y no los usuarios o destinarios finales de dichos servicios.

Aparte de los posibles peligros para la neutralidad de la red que algunos apuntan (si se les diera preferencia por las operadoras a esos “datos patrocinados” sobre los que no lo están), es evidente que, si un prestador de servicios está dispuesto a pagar la factura de transmisión de esos datos, es a cambio de poder utilizarlos, con el consentimiento previo del usuario.

Asimismo, están surgiendo distintas empresas y aplicaciones que ofrecen wifi gratis a cambio, no de publicidad, sino de poder utilizar los datos de navegación de los usuarios, siempre con su consentimiento. E incluso hay alguna empresa norteamericana que te propone directamente hacer dinero explotando tus datos, como una fuente de ingresos, y ya no sólo de ahorro o de servicios gratis.

De la banalidad a la venalidad de los datos

En unos momentos en que, debido a las redes sociales, se han banalizado los datos de carácter personal y se ha difuminado el propio concepto de privacidad (más común en el entorno anglosajón) o de intimidad (que es el preferido en la legislación española), parece que comienza una reacción: si quieren mis datos, que paguen por ellos.

Y es que, en los temas de protección de datos (de carácter personal), a veces nos olvidamos de que lo más importante es la libertad del titular de los mismos para hacer con ellos lo que quiera: reservárselos o compartirlos con quien quiera, cuando quiera y como quiera.

Y ello incluye tanto la gratuidad como la venalidad (posibilidad de ser vendidos). Los datos personales se pueden convertir así en una posible vía de financiación.

La clave: el consentimiento

Todo esto tiene una única condición: que el titular de los datos dé previamente su consentimiento (convenientemente informado) y que nadie los capte o utilice sin su consentimiento o abuse de dicho consentimiento.

Esto va a producir un cambio en el modelo tradicional de la protección de datos, porque, salvo que se trate de un menor de edad, no se puede proteger a alguien de sí mismoEsto va a producir un cambio en el modelo tradicional de la protección de datos porque, salvo que se trate de un menor de edad, no se puede proteger a alguien de sí mismo. Sólo se pueden y deben perseguir las violaciones y abusos por los que se captan y utilizan datos personales sin el consentimiento de sus titulares, o abusando del mismo, en una “explotación” contra su voluntad.

Sin embargo, este planteamiento sigue ofreciendo dudas en el ámbito europeo, en el que la legislación sobre la protección de datos es especialmente restrictiva, impidiendo a las empresas europeas ofrecer ciertos servicios a sus ciudadanos, mientras que no puede impedírselo a empresas de fuera de Europa, por lo que éstas juegan con ventaja y aquéllos, al final, quedan más desprotegidos.

Intimidad y protección de datos

A veces nos olvidamos de que la protección de datos, si bien se ha configurado ya como un derecho independiente, tiene su origen en el derecho a la intimidad del artículo 18 de nuestra Constitución. Y la intimidad, personal y familiar, es un concepto tanto físico (el propio cuerpo o el domicilio) como moral o sentimental, o de determinados datos que se quieren reservar como secretos.

Pues bien, nuestro ordenamiento reconoce que el derecho a la intimidad física es un derecho fundamental de los ciudadanos, por el que pueden reservársela o compartirla con quien quieran, cuando quieran y como quieran: gratuitamente o a cambio de un precio o contraprestación, siempre que lo hagan voluntariamente y no sean explotados.

Y por eso, no es ilegal en España la prostitución voluntaria y sí el proxenetismo. Y tampoco es ilegal la industria pornográfica, en la que los actores intervienen voluntariamente y sí la pornografía infantil, en la que no cabe ese consentimiento.

Parece una tendencia imparable que los ciudadanos puedan explotar y obtener contraprestaciones de sus datos de carácter personal, como una extensión más de su intimidad y desarrollando así su contenido patrimonialY lo mismo puede decirse de la intimidad sentimental, que algunos venden en revistas y platós de TV a cambio, obviamente, de una cuantiosa remuneración en una especie de “prostitución o pornografía del alma”.

Del mismo modo, parece una tendencia imparable que los ciudadanos puedan explotar y obtener contraprestaciones de sus datos de carácter personal, como una extensión más de su intimidad y desarrollando así su contenido patrimonial, más allá de los derechos morales; como ya se hizo anteriormente con el derecho de propiedad intelectual y también con el derecho a la propia imagen.

Las legislaciones y autoridades de protección de datos no pueden impedir que los ciudadanos exhiban sus datos voluntariamente o que los compartan a cambio de una contraprestación. Deben perseguir -eso sí- las violaciones y los abusos.


Obsolescencia programada

POR PEDRO IGLESIAS DE USSEL

La obsolescencia programada es la determinación o programación del fin de la vida útil de un producto o servicio, de modo tal que tras un período de tiempo calculado de antemano por el fabricante o por la empresa durante la fase de diseño de dicho producto, éste se torne obsoleto, no funcional, inútil o inservible.

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El concepto de la obsolescencia programada surgió entre el 1920-1930, cuando, debido a la revolución industrial, la producción en masa dio lugar a un nuevo modelo de mercado, en el que analizar cada parte de éste, es la clave para el desarrollo o el fracaso de la empresa. Surgió la idea de crear productos que se averiaran en un determinado periodo de tiempo, a pesar de existir los conocimientos que hagan a ese producto tener una vida útil mucho mayor, lo cual se llegó a prohibir mediante el cártel.

La obsolescencia programada asegura una continua demanda y, por tanto, una continua oferta. Esto implica un grandísimo desarrollo de la economía. Consiste en crear objetos caducos que, mediante la innovación, crean gradualmente necesidades en el consumidor, mantienen al consumidor con la necesidad de consumir.
La obsolescencia programada puede ser funcional, cuando el producto se avería de forma predeterminada; de diseño, que consiste en que un bien quede obsoleto al pasar de moda; o tecnológica, cuando el producto queda obsoleto dado a su tecnología desfasada y, en ocasiones, incompatible con los nuevos avances y actualizaciones tecnológicas, como pasa por ejemplo con el Ipad de 1ª generación, que ya es incompatible con la nueva actualización de IOS7 y sus nuevas aplicaciones.
Como vemos, con la obsolescencia programada se consigue un dinamismo económico, ya que da pie a la creación de puestos de trabajo en fábricas, transportistas de bienes, dependientes, servicio de reparación…

El problema más grave de este sistema es las consecuencias que conlleva: ¿qué pasa con todos los productos desechados, a dónde van? Pese a iniciativas creadas por las empresas que aseguran un mantenimiento ecológico de sus residuos, incluso en ocasiones ofrecen un servicio al que llevar el producto antiguo donde la empresa se encarga de su eliminación; la realidad muestra que, efectivamente, existen graves consecuencias. Toneladas de estos productos desechados van a parar a países tercermundistas, donde la basura y la contaminación perjudican muy gravemente a sus habitantes.
Por otro lado, con la obsolescencia programada se obliga al ciudadano a comprar y comprar. Se estudia el diseño de los productos que conlleve un fin de los mismos. Ante esto surge la pregunta sobre si esto es realmente ético, si es ético crear para destruir. Pero, ¿Qué pasaría si no existiera la obsolescencia programada? Esta es la pregunta transcendental.
Si a obsolescencia programada no existiese, la consecuencia más inmediata de que los productos no se averíen, es que no existe la necesidad de comprar uno nuevo, por lo que la demanda de estos productos desciende hasta prácticamente hacerse inexistente. Esto conlleva a la eliminación de miles de puestos de trabajo, ya sean de ejecutivos, empresarios, dependientes, ,transportistas de estos bienes, incluso la disminución de la demanda de materias primas. Como vemos, los puestos de trabajo se reducen a la producción de bienes caducos por naturaleza, como los alimentos; y otros servicios como la educación y la sanidad.

Pero claro, ¿que necesidad existe de trabajar, de ganar dinero, si ya no existe la necesidad de consumir? Si ya todo el mundo tiene lo que necesita, no necesita trabajar para ganar dinero, ya que no tiene en qué emplear ese dinero más que en comida, ocio y otros servicios.
Por lo tanto, no hay tanta necesidad de trabajar, por lo que se hace compatible con la reducción de puestos de trabajo. Esto conlleva a un gran aumento del ocio.
La principal dedicación de las personas pasaría a ser el ocio, pero ¿durante cuánto tiempo disfruta un ser humano del ocio? Llega un momento en el que al ser humano se le despierta la necesidad de producir, de verse autorealizado. Al no conseguirlo, el ser humano entra en una gran depresión, ya que no ve sentido a su vida.

La consecuencia más radical que sufriría el mundo sería una depresión global. El hombre necesita mantenerse ocupado en algo productivo, y, al no existir la obsolescencia programada, no se necesita producir a un nivel compatible con la oferta de trabajo existente, por lo que, además de estancarse la economía y haber un paro altísimo, existiría una depresión global por todo el mundo.

Por lo tanto, las consecuencias negativas de la obsolescencia programada son la criticable inmoralidad de fabricar productos que queden obsoletos funcionalmente, y la creciente generación de residuos contaminantes.
Las consecuencias positivas, son los puestos de trabajo que mantiene y la continua innovación y dinamismo de la economía.


El precio en los mercados

En los manuales de Economía podemos encontrarnos que el precio de los productos se fija mediante la Ley de la Oferta y la Demanda si los mercados no están intervenidos.  El precio de equilibrio se produce cuando los deseos de compra de los demandantes coincide con los deseos de venta de los oferentes. Si existe exceso de demanda de un producto el precio de dicho producto tenderá a subir y si nos encontrarnos con un exceso de oferta , el precio tenderá a bajar.
Los deseos de compra de los consumidores son por tanto una parte importante del precio final del producto.
¿Qué hace que haya gente dispuesta a pagar casi 300.000 euros por un Ferrari Spider? ¿O que se pueda llegar a pagar en una subasta más de 10 millones de dólares por un Miguel Ángel?
Banksy es un artista urbano al cual no podemos poner cara, se mantiene en el anonimato. Se ha llegado a ofrecer más de 1 millón de dólares por alguna de sus obras. Este artista realizó un experimento poniendo a la venta obras suyas en la calle a través de un comerciante consiguiendo tan sólo alrededor de 400 dólares.

¿De qué depende el precio que estamos dispuestos a pagar por los productos que compramos? ¿Somos racionales en nuestras decisiones?


Medidas ante la crisis

Por PABLO SANTAMARÍA

Sindicatos, escraches, plataformas antidesahucios, manifestaciones, 15M… todos se quejan de la situación. Mejor dicho, todos nos quejamos de la situación y de esta palabra que ya se ha hecho tan habitual entre nosotros: crisis. Antes nos quejábamos del plan E de Zapatero (plan de Estímulo de la Economía y el Empleo), ahora de la subida de impuestos de Rajoy; el caso es eludir la responsabilidad y echar la culpa a los que están más arriba. Es cierto, los políticos tienen grandes responsabilidades, lo podrían haber hecho bastante mejor y es esencial una buena gestión que quizá no se esté llevando a cabo.

Pero de ahí a pensar que estamos en esta situación por culpa de la política hay un paso importante que además carece de sentido. Es absurdo afirmar que nuestros dirigentes son los únicos causantes de la crisis que está sufriendo España. Fuimos nosotros y las empresas quienes poco a poco nos hemos ganado a pulso esta situación. Fuimos nosotros los causantes de la ya famosa frase “gastar por encima de nuestras posibilidades”. Fuimos nosotros los que nos endeudábamos solo para pagarnos las vacaciones. Somos nosotros los que queremos una sanidad impecable, una educación de calidad y un eficaz transporte público pero luego somos los primeros en pedir la baja a la primera de cambio, y escaquearnos siempre que podemos del trabajo. No se puede tener todo, y es evidente que si hoy, en 2013 estamos así es por cómo hemos vivido durante los años anteriores. Una vez identificada una de las raíces de la crisis podemos aplicarles un remedio, aunque es imposible imponerlo (y no tendría sentido hacerlo) porque tendría que salir de cada uno de los ciudadanos: llevar cada uno una economía familiar correcta sin gastar nunca más de lo que se tiene.

Uno de los mayores problemas que presenta esta crisis en España es el desempleo: hay entre cinco y seis millones de parados.¿Qué conlleva? Estos parados tienen unos ingresos mucho menores a lo habitual, y por lo tanto van a consumir lo necesario. El freno de consumo frena la economía, destruye empresas y genera más parados. Por otro lado, el Estado tiene que atender a todos estos parados, y para cubrir sus pensiones tiene que incrementar sus ingresos, aumentando los impuestos. Sinceramente, creo que una medida que podría tomar el Gobierno de España es una bajada de los impuestos. Conseguiría reactivar en cierta medida el consumo (que es lo que necesita el país) y recuperar la confianza de los españoles. Aunque antes de llevar a cabo esta medida habría que estudiarla meticulosamente, ya que podría tener consecuencias negativas, como una disminución de la calidad de los servicios públicos o una bajada de las pensiones a jubilados, parados, enfermos…

Subjetivamente, creo que otra medida que se podría tomar sería transformar el sistema de Autonomías y toda su burocracia, eliminando gastos que son totalmente innecesarios como ciertos cargos políticos. El Estado ahorraría bastante dinero, que podría dedicarlo a otros fines, como incentivar las contrataciones. Pero esta medida también tendría efectos negativos, ya que estos funcionarios que habría que despedir se quedarían sin trabajo.

Por último, una última propuesta, aunque también es muy difícil de llevar a cabo: una economía mixta más capitalista, que el Estado no intervenga tanto en la vida del ciudadano, para que los ciudadanos sean más autónomos. Pero esto evidentemente solo se podría conseguir con una población educada en la constancia, el esfuerzo y la responsabilidad. Hoy en día tal y como está la sociedad española, pienso que sería prácticamente imposible.